Viena al aire libre: Prater, Danubio y Stephansdom, entre naturaleza y patrimonio
El Prater, entre noria gigante y bosques urbanos
El Prater es uno de los mayores espacios verdes de Viena. Su parque de atracciones, el Wurstelprater, alberga unas 250 atracciones, incluida la famosa noria gigante (Riesenrad), construida en 1897. Un paseo en una de sus cabinas ofrece vistas panorámicas inolvidables sobre los tejados de Viena y las colinas circundantes. Pero el Prater es también un inmenso parque natural de 6 km2 con avenidas de castaños, praderas y senderos a lo largo del Danubio. Footing, bicicleta, patines o simple paseo: los vieneses acuden durante todo el año. El acceso al parque es gratuito; solo las atracciones son de pago.
El Danubio y la isla del Danubio
El Danubio atraviesa Viena a lo largo de más de 30 kilómetros, ofreciendo numerosas posibilidades de actividades al aire libre. La isla del Danubio (Donauinsel), de 21 kilómetros de longitud, es un paraíso para ciclistas, corredores y bañistas en verano. Se accede fácilmente en metro desde el centro de la ciudad. Los cruceros fluviales permiten descubrir Viena desde otra perspectiva, con excursiones de un día al valle de Wachau, declarado Patrimonio de la Humanidad por sus viñedos en terrazas y sus castillos medievales. El Alte Donau, un brazo muerto del río, es un lugar muy apreciado para la navegación, la vela y la natación.
La catedral de San Esteban, corazón latente de Viena
El Stephansdom domina el centro histórico con su torre sur de 136 metros, la torre de iglesia más alta de Austria. Su tejado de tejas vidriadas, que forman motivos geométricos multicolores, es uno de los símbolos más fotografiados de la ciudad. Subir los 343 escalones de la torre sur recompensa a los visitantes con un panorama de 360 grados sobre Viena. Las catacumbas, accesibles mediante visita guiada, albergan restos de las epidemias de peste y las urnas que contienen las entrañas de los Habsburgo. La Stephansplatz, al pie de la catedral, es el punto de partida ideal para explorar las callejuelas peatonales del centro histórico.
Desplazarse y disfrutar del aire libre
Desde el aeropuerto de Viena-Schwechat, la red de transporte público es ejemplar. El metro, los tranvías y los autobuses cubren toda la ciudad. La red de carriles bici supera los 1 500 kilómetros y el sistema de bicicletas compartidas WienMobil Rad permite alquilar una bicicleta por media hora. En primavera, los jardines de Schönbrunn y del Volksgarten estallan de color, mientras que el otoño tiñe de dorado los parques del Prater y las riberas del Danubio.